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Según el ex chofer, los escritos fueron quemados “cerca de mayo de este año” porque “le estaban trayendo muchos problemas”.

Oscar Centeno, el ex chofer de Roberto Baratta, quien fuera el segundo de Julio De Vido, admitió haber quemado los cuadernos en los que durante 10 años habría registrado los presuntos pagos de sobornos de empresarios a los gobiernos de los ex presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández, informó este sábado la prensa nacional.

“Los quemó. Oscar Centeno declaró anoche, en el juzgado de Claudio Bonadio, lo que jura que es su última versión sobre el destino de los ocho cuadernos en los que detalló rutas, pagadores y destinatarios de coimas (sobornos)”, publicó el diario La Nación, que este miércoles reveló la supuesta trama de corrupción entre 2005 y 2015.

Según Centeno, los cuadernos fueron quemados “cerca de mayo de este año” porque “le estaban trayendo muchos problemas”.

El hombre declaró bajo la figura legal de testigo protegido, un beneficio que le otorgó el juez Bonadio después de escuchar su última declaración en los tribunales de Buenos Aires. Tras dar su testimonio, Centeno fue excarcelado.

La Justicia investiga si los ex presidentes Néstor Kirchner (2003-2015) y Cristina Fernández (2007-2015) lideraron una asociación ilícita que cobraba sobornos para la concesión de contratos de obra pública, informó este viernes el fiscal a cargo del caso, Carlos Stornelli.

Fernández de Kirchner, de 65 años, fue citada a declarar el 13 de agosto en el marco de esta causa, al tiempo que el magistrado solicitó al Congreso que permita registrar sus tres domicilios en Buenos Aires, El Calafate y Río Gallegos, estos últimos dos en la austral provincia de Santa Cruz.

La causa judicial surgió de una investigación periodística que tuvo acceso a ocho cuadernos escritos por Centeno en los que habría anotado fechas, nombres, direcciones y cantidades de dinero relativas a viajes realizados entre 2005 y 2015. El objetivo de esos viajes era buscar bolsos con dinero de supuestos sobornos de empresarios y entregarlos en la residencia presidencial, la vivienda privada de la familia Kirchner o en despachos oficiales, según informó el diario La Nación.

Los cuadernos fueron fotocopiados por periodistas de “La Nación”, quienes hicieron además una copia en alta definición. Luego, el mencionado diario entregó una copia del material a la Justicia.

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