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Noruega.- Si muchos padres en la Argentina se preocupan porque sus hijos se van a Bariloche y están pendientes de que no se resfríen de que no les ocurra nada que los pueda meter en problemas, quién sabe qué pensarán los noruegos mayores que tienen a sus hijos terminando la escuela secundaria. Porque en esa época, cuando terminan las clases, el viaje de egresados es mucho más que eso. Es una aventura que dura un mes y que incluye un desenfreno sexual, alcohólico y químico que haría infartar a más de una mamá o papá. Sin embargo, en Noruega el objetivo es inverso: cuanto más descontrol, mejor. Los adolescentes compiten por ver quién arma la mejor fiesta y esta tiene como escenario principal un micro al que acondicionan como una disco en el que recorren el país. Y ahí hay fiestas a full: cerveza para todos, bailes y cantos en noches eternas, sexo y desafíos.

El evento se llama Russ (abreviatura de una vieja celebración nórdica llamada Russefering) y es la fiesta adolescente más salvaje del mundo. “Cuando ves películas tenés la impresión de que ahí hacen fiestas muy locas, pero nosotros tenemos la celebración más descontrolada en Noruega”, dijo Frederik Helgesenn, líder del comité Russ en su escuela del oeste de Oslo. “No creo que haya nada en el mundo como esto”, insistió.

Los chicos se juntan, alquilan el micro, lo decoran y contratan al chofer. Se visten con un overol rojo y azul, y empieza el recorrido festivo, parando en diferentes festivales musicales. La principal parada es en el Kongerparken, un parque en las afueras de Stavanger, donde se realiza una Rave (fiesta electrónica) de tres días en las que se juntan unos 15 mil adolescentes.

Claro que no siempre están de fiesta, aunque eso no significa que descansen: hacen desafíos de todo tipo, algunos de ellos tienen sexo al aire libre y a la vista de todos, o prueban 24 tragos diferentes en un día. Incansables….

Temor: Los padres están preocupados por el crecimiento de los índices de alcohol.

“Tenemos la celebración más descontrolada. No creo que haya algo así en otra parte del mundo”.Frederik Helgesenn. Líder del comité Russ de una escuela al oeste de Oslo

Un evento que es muy esperado

Una fiesta llamada Russ

La celebración dura un mes y se caracteriza por los viajes por rutas con varias paradas, en las que el eslogan parece ser “cuanto más borrachos, mejor”.

Un boliche con ruedas

El micro es clave y lleva mucha organización. Los diseños son a gusto y medida, y pueden incluir reservados con sofás de cuero y también luces láseres, parlantes de gran potencia y hasta cines.

Ahorros de largo plazo

El alquiler y el ploteo del micro puede llegar a costar hasta 120 mil dólares, que los jóvenes van juntando durante mucho tiempo. Obviamente que en la etapa previa reciben mucho dinero de sus padres y allegados.

Desafíos muy especiales

Estos podrían incluir comer una hamburguesa en dos bocados, comprar condones sin hablar (sólo con gestos) o mantener un dedo en el oído todo el día.

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