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Jan Koum, cofundador de WhatsApp, acude un día al mes a trabajar en su oficina de Facebook. Pese a que ha anunciado que abandona la compañía por sus desacuerdos tras el escándalo de espionaje de Cambridge Analytica, no dejará de cumplir con su visita mensual hasta el mes de noviembre. Si lo hace, dejará de cobrar 400 millones de euros.

En el mundo de las grandes finanzas y las compañías de Internet, el concepto de jornada laboral nada tiene que ver con el de la mayoría de los mortales. Y el concepto de sueldo, tampoco…

Casi todo el mundo trabaja ocho horas al día cinco días a la semana. Y eso, si tienes suerte… El resto o está en paro, o en un empleo de media jornada, o trabajando horas extra incluso los fines de semana.

Jam Koum es uno de los dos fundadores de WhatsApp. Vendieron la compañía a Facebook en 2014 por 16.700 millones de dólares, sin abandonar sus cargos en WhatsApp.

Cuando se produce una compraventa de una compañía de Internet, en la mayoría de los casos los pagos se llevan a cabo en acciones de la compañía compradora.

En el caso de la compra de WhatsApp por Facebook, parte del pago se llevó a cabo mediante una entrega de acciones de Facebook de manera progresiva, a lo largo de cuatro años.

Jam Koum hace lo que se llama resting and vesting, que consiste en acudir a trabajar simbólicamente un día al mes a Facebook, para poder cobrar en acciones de la compañía. Koum ha estado haciendo esto durante cuatro años, y deberá seguir haciéndolo hasta noviembre si quiere cobrar los 400 millones de euros que le faltan.

Tras mostrar su enfado por la poco clara política de privacidad de Facebook, Koum ha decidido abandonar la compañía. Ya ha vendido sus acciones de Facebook por valor de 6.200 millones de euros.

Puesto que la decisión de abandonar ha sido de Jan Koum, nadie le ha echado, esperará hasta noviembre para cobrar sus 400 millones de euros, y así abandonar Facebook definitivamente. Son cantidades con las que podría vivir una familia y sus descendientes durante varias generaciones, pero en el mundo de las grandes compañías de Internet, 400 millones de euros son poco más que calderilla…

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