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Pese a las turbulencias económicas, en el gobierno defienden el ajuste para bajar el déficit fiscal y lograr una futura recuperación. También se elabora un nuevo Presupuesto y se negocia con “cada sector del PJ”.

Pese a las turbulencias económicas y una devaluación que en los próximos meses hará caer el salario real, en el gobierno defienden el ajuste en marcha para cumplir con las metas de baja del déficit fiscal -2,7% para este año y 1,3% para 2019- para sentar las bases de una futura recuperación de la actividad y, al mismo tiempo, para elaborar un nuevo presupuesto que siga esa línea donde, admiten, deberán negociar por separado con ‘cada sector del peronismo’.El corsé económico dificulta que el gobierno retome la iniciativa: ayer sin embargo sorprendió con la convocatoria ‘anticipada’ a una conferencia de prensa del presidente Mauricio Macri: la misma se realizará el próximo miércoles a las 18 en Olivos ‘sin anuncio’ previo del jefe de estado. ‘Sólo va a contestar preguntas’, contaron en el oficialismo; en el gobierno quieren mostrarse dispuestos al diálogo y a mostrar los números pese a la difícil coyuntura.

Esa semana llegará al país la cúpula del FMI para evaluar la marcha del programa fiscal devenido de préstamo por $50 mil millones.

Lo cierto es que en estos días en el Ejecutivo trabajan para consensuar con los gobernadores y líderes parlamentarios el borrador de lo que será el presupuesto 2019 para poder plasmar allí el mentado ‘esfuerzo compartido’ con las provincias, esto es, socializar de alguna manera el ajuste en las cuentas públicas para así lograr reducir el déficit fiscal según lo previsto.En las últimas semanas desfilaron por Casa Rosada mandatarios peronistas y el último martes fue el turno de los radicales Gerardo Morales (Jujuy), Gustavo Valdés (Corrientes) y Alfredo Cornejo (Mendoza). ‘Los vamos a convocar a todos, primero a los gobernadores (para bilaterales) porque tienen responsabilidad de gestión. La idea es lograr un acuerdo previo al envió del anteproyecto el 15 de setiembre al Congreso.

Tenemos 2 meses para trabajarlo y consensuarlo’, explicó ayer una fuente gubernamental consultada por este medio. Al cierre de esta edición, aun no estaba convocada para la semana próxima una nueva tanda de gobernadores.

No obstante, en un sector del Ejecutivo son cautos respecto a la negociación con el peronismo. Insisten en que la división del espacio complica cualquier posibilidad de diálogo.

‘En el PJ no se pueden de acuerdo ni para ordenar la CGT, ahora dicen que seguirá el triunvirato y postergaron las elecciones. Es lo que decimos siempre: no hay un dirigente o sector con el que acordar por lo que habrá que hablar por separado’, confió ayer un funcionario consultado.

Justamente ayer la CGT anunció la realización de una conferencia de prensa para la próxima semana en la que enumerará ‘las razones por las que rechazamos el acuerdo de endeudamiento con el FMI’. Uno de los triunviros ratificados, Juan Carlos Schmid, anticipó que no descarta un nuevo paro general antes de fin de año.

Sí se espera que el viernes próximo arribe al país la comitiva del Fondo, encabezada por su titular Christine Lagarde, para una revisión primaria de los alcances del acuerdo. Los técnicos del organismo también buscarán conocer los primeros números de la ley de leyes y de cómo Hacienda diagrama un recorte fiscal para el año próximo estimado en $300 mil millones. Ese fuerte ajuste será el que el Ejecutivo intentará negociar con los aliados y opositores.

En el gobierno sostienen que cada ministerio ya está trabajando en un borrador de los gastos estipulados para el año próximo. Pero que será la cartera liderada por Nicolás Dujovne la encargada de elaborar el anteproyecto. Interior, a cargo de Rogelio Frigerio, comanda la negociación con los gobernadores y los bloques parlamentarios.

Pese a las proyecciones pesimistas sobre la caída de salario real, en el oficialismo se afianzan en que este año, pese a todo, ‘vamos a crecer (PBI) entre un 0,5% y un 1%’ más allá que reconocen que en julio ‘va a haber un pico de la inflación’ que hará que el año culmine con un IPC más alto al previsto y ‘recesión’ de la actividad.

Y respecto al impacto en el bolsillo de los aumentos de precios, responden que ‘las paritarias van a depender de cada rubro: el que trabaje para empresas exportadoras, beneficiados por la devaluación, tendrán una mayor mejora. Y los que firmaron por 15% tendrán las revisiones, como Camioneros que firmó 23,7% más revisión’, concluyen. Habrá que esperar a fin de año: las principales consultoras proyectan una inflación del 30% y los índices salariales -por ejemplo, Comercio logró subir hace unos días su paritaria hasta el 25%- previstos muestra una caída de al menos 5 puntos respecto al IPC anual.

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