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Con casi el 70% de los votos, el referendum por el sí a la anulación de la octava enmienda que penaba la interrupción del embarazo resultó vencedora. La campaña por el “no” al aborto admitió su derrota.

Finalmente el “Repeal” ganó la batalla por la despenalización del aborto. Irlanda logró dar de baja una de las leyes más restrictivas en la materia y a través de un plebiscito aprobó la legalización de la interrupción del embarazo a partir de la semana 12 con casi el 70% de los votos.

Irlandesas de toda Europa regresaron ayer a su país para votar por la anulación de la octava enmienda “Repeal the eight” que preveía penas de hasta 14 años de prisión.

La campaña por el “No” al aborto en Irlanda admitió su derrota en el referéndum celebrado ayer al señalar que el triunfo del “Sí” es una tragedia de “proporciones históricas”.

“El aborto estaba mal ayer y sigue estando mal hoy”, declaró en un comunicado Cora Sherlock, vocera de la plataforma en contra del aborto “Save the Eight”, unos de los grupos más visibles durante la campaña de esta consulta.

La activista aseguró que sus integrantes se opondrán a la reforma de ley propuesta por el gobierno del partido democristiano Fine Gael, que podría abrir la puerta a la terminación de embarazos sin restricciones durante las primeras 12 semanas y, en casos excepciones, hasta las 24.

“Es un día muy triste para Irlanda porque la gente ha votado a favor del aborto”, dijo Sherlock, mientras continúa hoy el recuento de sufragios del referéndum, informó la agencia de noticias EFE.

Por el contrario, el ministro de Salud, Simon Harris, uno de los principales impulsores del cambio, indicó que “hoy en un día muy emotivo” para él y para todas las mujeres de este país que “han padecido”, solas o con sus parejas, “crisis durante sus embarazos”.

“En vez de decirles que tomen el barco, ahora les damos la mano y les decimos que cuidaremos de ellas”, destacó Harris, en referencia a la miles de mujeres de este país que viajan cada año al extranjero para abortar, nueve a diario, debido a las restricciones de la legislación vigente, una de las más duras de Europa.

El gobierno había pedido a la ciudadanía que se pronunciara sobre la eliminación de la llamada “octava enmienda”, incluida en 1983 en la Constitución, y que garantiza de igual manera el derecho a la vida del “no nacido” y de la madre.

De acuerdo con esta previsión, la ley promulgada en 2013 por el Ejecutivo del Fine Gael, solo permite la interrupción del embarazo en las circunstancias excepcionales citadas y prevé, además, penas de cárcel de hasta 14 años para las mujeres y los profesionales de la salud que lo realicen al margen de las normas.

Con casi el 70% de los votos, el referendum por el sí a la anulación de la octava enmienda que penaba la interrupción del embarazo resultó vencedora. La campaña por el “no” al aborto admitió su derrota.

Finalmente el “Repeal” ganó la batalla por la despenalización del aborto. Irlanda logró dar de baja una de las leyes más restrictivas en la materia y a través de un plebiscito aprobó la legalización de la interrupción del embarazo a partir de la semana 12 con casi el 70% de los votos.

Irlandesas de toda Europa regresaron ayer a su país para votar por la anulación de la octava enmienda “Repeal the eight” que preveía penas de hasta 14 años de prisión.

La campaña por el “No” al aborto en Irlanda admitió su derrota en el referéndum celebrado ayer al señalar que el triunfo del “Sí” es una tragedia de “proporciones históricas”.

“El aborto estaba mal ayer y sigue estando mal hoy”, declaró en un comunicado Cora Sherlock, vocera de la plataforma en contra del aborto “Save the Eight”, unos de los grupos más visibles durante la campaña de esta consulta.

La activista aseguró que sus integrantes se opondrán a la reforma de ley propuesta por el gobierno del partido democristiano Fine Gael, que podría abrir la puerta a la terminación de embarazos sin restricciones durante las primeras 12 semanas y, en casos excepciones, hasta las 24.

“Es un día muy triste para Irlanda porque la gente ha votado a favor del aborto”, dijo Sherlock, mientras continúa hoy el recuento de sufragios del referéndum, informó la agencia de noticias EFE.

Por el contrario, el ministro de Salud, Simon Harris, uno de los principales impulsores del cambio, indicó que “hoy en un día muy emotivo” para él y para todas las mujeres de este país que “han padecido”, solas o con sus parejas, “crisis durante sus embarazos”.

“En vez de decirles que tomen el barco, ahora les damos la mano y les decimos que cuidaremos de ellas”, destacó Harris, en referencia a la miles de mujeres de este país que viajan cada año al extranjero para abortar, nueve a diario, debido a las restricciones de la legislación vigente, una de las más duras de Europa.

El gobierno había pedido a la ciudadanía que se pronunciara sobre la eliminación de la llamada “octava enmienda”, incluida en 1983 en la Constitución, y que garantiza de igual manera el derecho a la vida del “no nacido” y de la madre.

De acuerdo con esta previsión, la ley promulgada en 2013 por el Ejecutivo del Fine Gael, solo permite la interrupción del embarazo en las circunstancias excepcionales citadas y prevé, además, penas de cárcel de hasta 14 años para las mujeres y los profesionales de la salud que lo realicen al margen de las normas.

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