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NEPAL. El australiano Scott Doolan ya inició la travesía. Detalles de una historia conmovedora.

La fuerza de voluntad puede más que cualquier dificultad. Un joven australiano inició ayer el desafío a la montaña más alta del mundo: el monte Everest.

Muchos fueron ya los que intentaron y lograron cumplir la travesía, pero para Scott Doolan, de 28 años, el desafío es enorme, ya que, de tener éxito, será el primer parapléjico en subir hasta el campo base, a 5.364 metros de altura.

El duro entrenamiento comenzó hace ocho meses, con los necesarios ejercicios musculares y cardiovasculares, y ayer se lanzó a la conquista de la vertiente sur del Everest, ubicada del lado nepalí del Himalaya, donde se encuentra el campo base. Llegar hasta allí solamente es posible a pie o en helicóptero, pero Doolan pretende demostrar que también se puede acceder en silla de ruedas.

Especialmente preparada para la ocasión, la silla tiene cubiertas todoterreno, que harán posible su tránsito por caminos muy complicados. No obstante, hay lugares por los que no podrá pasar. Entonces, será fundamental la ayuda de Matt Laycock, el amigo que lo acompañará.

“Saldré de la silla, mi amigo Matt me sujetará de los tobillos y caminaré con las manos”, contó, como si jugaran a la carretilla. Entrenamiento Como parte de la preparación para esta dura travesía que comenzó ayer, Doolan recorrió durante un tiempo los senderos de las Montañas Azules, en el este de Australia, con una máscara que limita la llegada de oxígeno.

De esta manera, intentó aclimatarse a las condiciones que enfrentará durante la subida en la montaña más alta del mundo. El recorrido en el Everest, cuyo pico está a 8.848 metros sobre el nivel del mar, comienza en Lukla, 140 kilómetros al este de Katmandú, y continúa por una antigua ruta comercial que, antiguamente, unía al Tíbet con Nepal. En su camino, Doolan y Laycock deberán atravesar puentes colgantes sobre el río que cruza el valle de Khumjung, antes de llegar al campo base.

“No sé para nada cómo va a ser. Habrá seguramente algunos lugares por los que no podré pasar en silla de ruedas. Me bajaré y usaré las manos. Será probablemente la parte más dura. Espero no tener mal de altura”, expresó Doolan, consciente de las dificultades que deberá afrontar, aunque está seguro de que ninguna complicación podrá vencerlo: “Se puede hacer cualquier cosa si uno lo quiere realmente. Es lo que he aprendido hasta ahora. La imaginación es el único límite”.

 

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