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Lo tienen los garbanzos y las lentejas, las habas de soja, las almendras y las nueces, el trigo y el arroz, aunque en cantidades muy variables. Por su efecto antioxidante, la industria alimentaria lo emplea como conservante (en forma de hexafosfato de inositol o IP6). Además, hay estudios que indican que ayuda a prevenir los cálculos de riñón, enfermedades cardiovasculares e incluso el desarrollo de tumores, lo que explicaría en buena parte por qué las dietas ricas en semillas y legumbres reducen el riesgo de cáncer de colon.

Esto quiere decir que un poco de ácido fítico no es malo para nada, aunque atención: sí puede serlo el exceso. En cualquier caso, si tu dieta rebosa de ácido fítico, a continuación van algunos métodos para reducir su impacto.

Remojo: poner las legumbres a remojar el día previo a comerlas no sólo las ablanda, sino que reduce su contenido en fitato.

Germinación: este proceso hace que el fitato se degrade y se reduzca su presencia.

Fermentación prolongada: los ácidos orgánicos que se forman durante la fermentación tradicional (como la del pan de masa madre) reducen la presencia de ácido fítico.

Cocción: la ebullición destruye antinutrientes, incluidos el ácido fólico y los oxalatos, como los de las espinacas o la remolacha.

También es útil que tengas en claro que se puede mejorar la absorción de los minerales si comés alimentos que sean ricos en vitamina C (como el brócoli, el perejil y, en el rubro frutas, las naranjas) junto con los ricos en ácido fítico, o si utilizás vinagre para condimentar las ensaladas y cocinar. Otro detalle importante es que le sumes pequeñas cantidades de carne a tu dieta rica en fitato. De hecho, las carencias de minerales son frecuentes en personas que no consumen carne.

Almendras, alubias, nueces del Brasil, avellanas, lentejas, maíz, arroz, sésamo, soja, nueces, trigo… Tenelos en cuenta.

Colesterol bueno: oliva extra virgen

El colesterol bueno (HDL) funciona como un “desatascador”, evitando que el colesterol malo (LDL) se acumule en las arterias. Paro fomentarlo, los médicos recomiendan cocinar sólo con el mejor aceite de oliva extra virgen. Según los científicos (basados en un estudio en el que participaron 800.000 personas), esta es la única grasa monoinsaturada capaz de reducir el riesgo de ataques cardíacos e ictus.

El cacao, otro gran antioxidante

Comprate un chocolate que tenga al menos un 70% de cacao. Es tan grande su poder antioxidante, que hay estudios que dicen que supera incluso a los arándanos y a las semillas de chía. Aseguran, además, que mejora la función mental, protege el corazón, reduce el estrés y calma el apetito.

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