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Un ama de casa denunció a su esposo acusándolo de abusar de su hijo de 13 años, quien a su vez haría lo mismo con su hermanito de 8 años. La mujer habría sorprendido al adolescente cuando vejaba al menor, en su hogar, ubicado al sur de la ciudad capital. Al aberrante cuadro, se adosaba un detalle mucho más perverso: la víctima lucía ropa de mujer y labios pintados. Urgente, la mujer detuvo aquella escena y cuestionó con dureza al adolescente. Pero la respuesta fue terrible. El chico le dijo que su padre le hacía lo mismo a él.  Pese al hermetismo con que es timoneado el suceso, se sabe que la mujer interpuso la denuncia y recayó en la jueza de turno, Lucrecia Martínez Llanos, titular del Juzgado del Crimen de Primera Nominación. Por donde se la mire, la historia genera escozor. “Mi papi solía hacer lo mismo conmigo”, le habría explicado el adolescente a su madre. Es decir, el menor dejó en claro que durante años su padre lo habría ultrajado sexualmente, previo vestirlo como mujer. El hombre sería “una persona importante”. Hoy, la Justicia terció en el escándalo e instó a la madre a evitar, naturalmente, todo contacto entre los dos hijos.

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