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La fe y la salud tienen un lugar privilegiado en la comunidad de Mogna

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Los casi 300 moquineros se sienten orgullosos de su pueblo, sin dudas, uno de los destinos turísticos religiosos más importante de San Juan.

Santa Bárbara desde lejos empieza a dar muestras de los milagros que ha obrado en estas tierras bien adentro de Jáchal. Es que el camino que serpentea el terreno para consumir los 32 kilómetros que separan a esta localidad de la ruta 40, parece sacado de otro lugar, lejano, quizás como parte de una geografía que no coincide con los paisajes que lo rodean. Y este camino, “el nuevo” como le dicen los lugareños, les permite comunicarse con la ciudad de San Juan o con la villa cabecera de Jáchal. Y entre tanto monte arcilloso, caprichosas figuras moldeadas por el viento, aparece primero, algo tímido, el río Tafí, y luego el majestuoso río Jáchal. Todo junto hace que el viajante no pare de deslumbrarse ni un minuto hasta que por la calle principal se llega a Mogna.

Son casi 300 personas las que viven en Mogna, más precisamente 289. Del total, estadística caprichosa, 149 son hombres y 140 son mujeres. “Y superaríamos los 300 si no fuera porque el año pasado se fueron dos familias a vivir a Albardón y Jáchal”, confiesa Lorena Cuello, administrativa del Centro de Salud de Mogna. La importancia del CAPS de Mogna puede ser medida por su proximidad a la plaza principal: justo en frente, liderando una de las esquinas y a una cuadra de la  iglesia de Santa Bárbara. El enfermero univeristario Jairo Neira no se queda atrás al resaltar que “varios jóvenes se terminan yendo a la ciudad, Albardón o Jáchal a buscar mejores oportunidades y aunque el promedio de edad es bastante alto, con vecinos de 95 años o más, la mayoría elige quedarse a vivir acá”.

El pueblo se revoluciona cada 4 de diciembre cuando miles de fieles llegan a pie, vehículo o a caballo para rendir homenaje a “la virgencita” Santa Bárbara de Mogna. Ante tal evento multitudinario, la Zona Sanitaria III, a cargo del Dr. Fernando Balmaceda, de la cual depende Mogna, refuerza sus equipos profesionales para atender cualquier contingencia. Pero durante el año, el trabajo lo llevan adelante dos doctores, Dra. Cecilia Igonett, y Dr. Ian Thompson, que se turnan para que cada lunes, haya atención médica. Hay servicio de enfermería, ya que a Jairo Neira se le suma Marisel Muñoz y desde hace un tiempo, cada 15 días llega al CAPS la nutricionista Lic. Gabriela Furlani y alguno de los odontólogos del Área Programática de Jáchal. Y cuando hay que hacer algún traslado, el chofer designado por los directores, se hace cargo de la ambulancia que está destinada en el lugar.

Como sucede en varias zonas alejadas de la Ciudad de San Juan, el Ministerio de Salud Pública busca garantizar la atención integral a través de sus recursos humanos haciendo hincapié en los objetivos del Plan Estratégico de Salud que privilegia el derecho de acceso a la salud y salud de calidad. La ministra de Salud, Dra. Alejandra Venerando, es conocedora de la periferia lejana por su especialidad de médica de familia y por haber capacitado equipos de profesionales en Jáchal.

En Mogna la gente utiliza de manera cotidiana los servicios del CAPS y lo hace según su etapa de vida. El Programa “Mis Primeros Mil Días” tiene sus beneficiarias y beneficiarios. “Tuvimos un par de años que no nacían niños, o si nacían eran pocos. El año pasado tuvimos varios nacimientos y en este momento tenemos dos embarazadas en la comunidad. Todos ellos reciben cada etapa de “Mil Días” y entienden que lo principal es venir a realizarse los controles con los médicos y la nutricionista. Lo que más les gusta a los chicos de los alimentos del programa son los postres, las mamás vienen y retiran las bolsitas correspondiente a cada mes junto con la leche”, sostuvo Lorena.

Los niños están todos escolarizados, según su edad y cuentan con el monitoreo y la tamización que realiza el Programa de Sanidad Escolar. Madres y padres son responsables con las derivaciones que realizan los responsables de los operativos y en cuanto a oftalmología, hace poco una alumna recibió gustosa sus nuevos anteojos y quedan dos o tres chicos que deben terminar sus estudios médicos para poder recibir los suyos.

Los adultos concurren asiduamente y de manera espontánea, “tenemos muchas consultas por resfríos, afecciones respiratorias o algún problema por las actividades que realizan cada día, la mayoría de las veces podemos solucionarlo nosotros, pero cuando tiene que intervenir un médico, se analiza si se espera a que venga el lunes sino, inmediatamente se pide el traslado en ambulancia para Jáchal”, sostuvo Jairo mientras llenaba las planillas de estadísticas.

Las estadísticas, si bien tienen el beneficio de ser una comunidad pequeña, se llevan actualizadas prácticamente de manera mensual. En la sala de espera, un plano de Mogna muestra cada una de las manzanas que componen el pueblo y en cada una de ellas, el detalle de la situación de salud de cada vecino. Sin demasiada tecnología, se puede ser eficaz, sería el eslogan para el trabajo que realizan los profesionales del CAPS. Igualmente, cuentan con PC con internet y teléfono por IP, lo que permite comunicarse a todos lados. De respaldo, el puesto sanitario tiene paneles solares y equipo de radio UHF, que se utiliza de respaldo para llamar a la guardia del hospital San Roque en la villa de Jáchal.

Los datos recabados permiten diagramar mucho mejor, sobre todo de una manera eficaz, las estrategias de abordaje sanitario sobre la comunidad. A la entrega de alimentos y leche de “Mil Días” se suma la entrega de los medicamentos necesarios para cada tratamiento, la colocación de las vacunas tanto en infantiles como en adultos, la prevención de enfermedades, conserjería para embarazadas, etc.

Quienes viven o visitan Mogna tienen por seguro que esta localidad jachallera guarda su tradición y sus buenas costumbres, disfrutan de vivir en este páramo en pleno desierto sanjuanino, pero han sabido sacarle provecho a esta tierra y a los servicios que tienen. Y el Estado está presente, en educación, seguridad y salud, porque a Santa Bárbara, que es muy milagrosa, también es bueno ayudarla.

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